sábado, 11 de febrero de 2012

EL ENIGMA DE CASPE

El Compromiso de Caspe fue el punto y final de un confuso conflicto que venía de tiempo atrás, y para entenderlo hay que comprender también su interrelación con un conflicto internacional de grandes dimensiones: el Cisma de Occidente. Cabe destacar que Martín el Humano siempre fue, como su hermano Juan el Cazador, partidario del papa Benedicto XIII de Aviñón.

Martín el Humano se casó en 1373 con María de Luna, pariente del antipapa cismático Benedicto XIII, y de este matrimonio nació Martí, llamado el Joven para diferenciarlo de su padre. El 1396 Martín el Humano sucedió al trono su hermano Juan el Cazador. A sus 40 años ya tenía una dilatada experiencia política, ya que tanto en tiempos de su padre Pedro el Ceremonioso como de su hermano había desarrollado diversas responsabilidades políticas así como misiones militares. Ambos parientes le dejaban un patrimonio familiar más que endeudado por las guerras de uno y la lujuria del otro.
Paralelamente Aragón y Valencia vivían inmersos en un complejo choque de redes de facciones nobiliarias, las banderías. Las principales familias se peleaban por cuestiones de intereses sobre tierras y jurisdicciones. Mientras en Aragón los dos grandes bandos eran por un lado la familia de los Urrea, que tenían por aliados los Heredia, los Lihory y Cerdán entre otros, y por el otro lado los Luna, que contaban con las familias Alagón, Moncada y López de Luna entre otros; las banderías del Reino de Valencia enfrentaban sobre todo los Vilaragut contra los Centelles.

Enfermo como estaba, en 1407 Martín el Humano nombró lugarteniente de Aragón su cuñado Jaime II de Urgell, un cargo que tradicionalmente estaba reservado al heredero al trono, pero su hijo estaba ocupado con los asuntos sicilianos y sardos .Esto generó varias protestas entre muchos nobles aragoneses encabezados por el mismo Justicia de Aragón, que entonces era Juan Ximénez Cerdán, ya que no podían tolerar que un hombre como el conde de Urgell, que había participado en las luchas de banderías aragonesas (también por intereses económicos), tuviera ahora la máxima autoridad del reino, sólo por debajo del propio rey. También Benedicto XIII se oponía a este nombramiento porque en el conflicto cismático Jaime no era partidario de Aviñón sino de su rival de Roma. Aunque en un primer momento pareció que Martín el Humano cedía a estas protestas destituyendo Jaume, al año siguiente lo nombró Gobernador General de todos los reinos, haciéndolo depositario de su máxima confianza. El cargo era supremo y tenía casi poderes absolutos, con sólo el rey por encima. Pero Jaume d'Urgell no supo estar a la altura y, en vez de neutralizar las banderías aragonesas y valencianas, tal como se esperaba de él, las agravó más tomando parte por Luna y por Vilaragut respectivamente, como siempre había hecho antes de ocupar el cargo. Para colmo, se lamentaba a Martí porque la nobleza no le respetaba (sus rivales) y le pedía que interfiriera a su favor.

Mientras Cataluña y Mallorca se encontraban políticamente tranquilas pero vivían una crisis económica (las Islas seguían un plan de recuperación desde el 1372), ya que tanto Barcelona como Palma habían sufrido muchos gastos a raíz de las guerras de Pedro el Ceremonioso contra Castilla.
El 25 de julio de 1409, sin embargo, tuvo lugar un hecho inesperado que trastornaría la Corona de Aragón: Martín el Joven, heredero y único hijo del rey Martín el Humano, murió a los 33 años en la ciudad sarda de Cagliari debido de unas fiebres infecciosas. Aunque se había casado dos veces, primero con María de Sicilia y luego con Blanca I de Navarra no tenía ningún descendiente legítimo. En cambio dejaba dos criaturas ilegítimas, fruto de sus relaciones con las amantes sicilianas Tarsis Rizzari y Agatuzza de Pesci. De los dos, sólo una era chico: Federico de Luna, de siete años.
El heredero de la Corona, a la muerte del rey, habría sido el primogénito Martín el Joven, que con 33 años ya era desde hacía tiempo un adulto. Pero y después de él? El común de la historiografía coincide en afirmar que la voluntad de la familia real era que el continuador de la dinastía fuera Federico de Luna, pero, al contrario de lo ocurrido a menudo en Castilla y en muchos otros lugares, en laCorona de Aragón nunca un bastardo había llegado al trono. Era un hecho que contravenía todas las costumbres, por lo tanto había que rodear el proceso de la máxima legalidad posible. Es aceptado que, para poder conseguirlo, los dos Martí querían seguir una prudente estrategia consistente en ir legitimándolo" poco a poco y por partes: en un primer momento ya se le reconoció como hijo de la familia cuando se le legitimó para heredar los condados de Luna y de Segorbe. El 14 de abril de 1409, con Martín el Joven todavía vivo y sin nada que hiciera prever su muerte, lo fue para heredar el reino de Sicilia. A partir de aquí toda la Corona pudo comprobar cuál era la intención real, ya que tradicionalmente, antes de que el primogénito heredara todos los reinos de la Corona de Aragón, el rey reinante y padre suyo el hacía rey de Sicilia para que adquiriera una experiencia formativa previa
El 29 de mayo Martín el Humano enferma repentinamente por causas desconocidas cuando se encontraba en el monasterio de Santa María de Valldonzella, muy cerca de su residencia de Bellesguard. Al día siguiente día 30 era claro que el rey agonizaba, ya que casi ni podía hablar. El traspaso se produjo la mañana del 31, en el cuarto del monasterio dicha de la Abadesa, poco después de pedir a su médico Francisco de Granollacs ya Antonio de Torrelles y Marcos, cuyos hijos eran los tutores del niño Federico , que cuidaran su nieto.Martín I el Humano murió el 31 de mayo de 1410 sin haber nombrado sucesor. Los pretendientes que optaban a la corona eran:


Jaime II de Urgell: era el conde de Urgell, el mayor terrateniente de la Corona de Aragón. Pertenecía a la alta nobleza. Se dice que era el candidato más popular en el Principado, Mallorca, la mayor parte de Valencia (con especial fervor en la capital) y en las tierras de Huesca (Aragón viejo). Parece que no contaba con el apoyo de la baja nobleza (caballeros y hombres de paraje) ni de la burguesía.Parentesco: Con Martín el Humano: 5 º grado en línea colateral por vía masculina.Con la dinastía: 3 º grado en línea colateral por vía masculina (bisnieto del rey Alfonso III el Benigno). Además era cuñado de Martí, al estar casado con su hermanastra Isabel de Aragón (o de Fortià). Cuando Isabel y Jaime se casaron ella no tuvo que renunciar a los derechos hereditarios que pudiera reclamar como hija de Pedro III el Ceremonioso.

 Luis de Calabria: duque de Anjou y conde de Provenza, así como rey nominal de Nápoles. Cuando murió su padre pasó a llamarse "de Anjou" abandonando "de Calabria" que le habían atribuido por diferenciar padre e hijo. Luis tenía sólo siete años cuando murió el rey Martín, y la que defendía sus derechos a la corona era su abuela, la antigua reina Violant de Bar, y su padre, Luis duque de Anjou. En general tenía el apoyo de todos los antiurgellistes, a destacar Roger Bernat de Pallars, Guerau Alemany de Cervelló, Pedro de Fenollet y de Narbona, y García Fernández de Heredia. Pero más adelante, tras la muerte de este último, todo el mundo lo abandonará por la candidatura de Fernando de Trastámara. Parentesco: Con Martín el Humano: 4 º grado en línea colateral por vía femenina. Con la dinastía: 2 º grado en línea colateral por vía femenina (nieto por parte de madre de Juan I de Aragón). Cuando su madre, de nombre también Violante, se casó con Luis de Anjou tuvo que renunciar a los derechos reales, por lo tanto jurídicamente su hijo no tenía posibilidades.

Fernando de Antequera: infante de Castilla y duque de Peñafiel, era el mayor terrateniente de Castilla, dominaba directamente toda la mitad meridional de este reino. Desde el 1406 también era el regente por su sobrino Juan II, actuando de facto como el rey, aunque ya hacía mucho más tiempo que dirigía la política castellana debido a las dolencias de su hermano Enrique III, el cual delegaba a menudo en él las funciones de gobierno. Parentesco: Con Martín el Humano: 3 º grado en línea colateral por vía femenina. Con la dinastía: 2 º grado en línea colateral por vía femenina (nieto de Pedro III el Ceremonioso). Cuando su madre Leonor de Aragón se casó con su padre Juan I de Castilla (el primogénito del rey Enrique II,) los dos consuegros se discutieron porque el padre de Leonor quería que ella renunciara a los derechos reales y el rey castellano se negó rotundamente, prevaleciendo finalmente la voluntad de este último.

Alfonso I de Gandia y de Foix, también llamado Alfons el Vell (en contraposición a su hijo Alfonso de Gandia y de Arenoso el Joven): Duque de Gandia. Recibió poco apoyo, básicamente en sus propias tierras. Como murió en marzo de 1412 sus derechos pasaron a su hijo. Parentesco: Con Martín el Humano: 5 º grado en línea colateral por vía masculina. Con la dinastía: 2 º grado en línea colateral por vía masculina (nieto de Jaime II el Justo). Su hijo tenía, como es lógico, un grado más en ambos casos: 6 º y 3 º respectivamente.

Juan de Prades y de Foix: conde de Prades, hermano menor de Alfonso de Gandia. Recibió mucho menos apoyo. Parentesco: Con Martín el Humano: 5 º grado en línea colateral por vía masculina. Con la dinastía: 2 º grado en línea colateral por vía masculina. Evidentemente al igual que su hermano pero sin posibilidades al ser el pequeño, pero por encima de su sobrino Alfonso.

Isabel de Aragón: hija de Pedro III el Ceremonioso y su última esposa Sibila de Fortià. Aunque quedaba automáticamente descartada por ser una mujer se presentaría como candidata.

Federico de Luna: conde de Luna, hijo bastardo o natural de Martín el Joven. En ese momento tenía 8 años y sus tutores eran los caballeros hermanos Pere de Torrelles y de Blanes y Ramón de Torrelles y de Blanes. Parentesco: Con Martín el Humano: 2 º grado en línea troncal ilegítima por vía masculina. Con la dinastía: 1 º grado en línea troncal ilegítima por vía masculina.


En enero de 1411, ocho meses después de la muerte del rey, una embajada enviada por el Parlamento de Cataluña pudo convencer a las autoridadesaragonesas que debían convocar un Parlamento por su reino. El gobernador Lihoriy el justicia Cerdán lo convocan para el 8 de febrero en Calatayud (a pocos kilómetros de la frontera castellana donde estaba parte del ejército de Fernando de Trastámara). Los notables aragoneses fueron llegando hasta finales de mes.Incluso Antonio de Luna y el arzobispo Heredia, que batallaban violentamente en el campo para que se disputaban la tutela de Federico, acudieron con susrespectivos seguidores. Desconocemos el desarrollo concreto de este parlamentopara que sus actos están perdidas, pero se sabe que había observadorescatalanes y valencianos. La conclusión del Parlamento de Calatayud fue que eranecesario reunir un Parlamento general de todos los reinos de la Corona. Por lo que escogieron una comisión de nueve miembros (dos por brazo-al reino de Aragón había cuatro brazos para que la alta nobleza y la baja nobleza iban por separado y un "presidente"), la mayoría reconocidamente antiurgellistes, entre los que se encontraba García Fernández de Heredia, arzobispo de Zaragoza, y Berenguer de Bardají (el agente de Fernando), que encabezaba la comisión pasando por delante de los miembros eclesiásticos, un hecho nada habitual


Desde Peñíscola, el 23 de enero de 1412 el Papa Luna Benedicto XIII de Aviñón envió una carta a los dos parlamentos proponiendo una solución definitiva: en vez de reunir un Parlamento General reunió sólo unos cuantos hombres de leyes que decidieran por todos. La carta iba acompañada de una bula en la que designaba procurador suyo con facultad ejecutiva el mensajero que llevaba la carta: Francisco de Aranda.En Alcañiz la carta fue leída por la junta de aragoneses (catorce personas, todas trastamaristes, entre las que Gil Ruiz de Lihori, Juan Ximénez Cerdán y el agente de Fernando Berenguer de Bardají) y catalanes (seis personas de diversas tendencias, entre los que el arzobispo de Tarragona Pere de Sagarriga y de Paz).Esta junta tenía el objetivo de establecer un procedimiento para elegir al nuevo rey.Esta Junta desigual terminó aceptando el consejo del papa el 15 de febrero, en el que se ha denominado la Concordia de Alcañiz. La propuesta de la junta concretaba el consejo del papa estableciendo que serían nueve personas las que elegirían el nuevo rey (tres por cada reino, sin contar el de Mallorca, que la decisión debía ser acatada por todos los reinos, que aquellas nueve personas debían presentarse en un plazo de veinte días (pero no especificaba el procedimiento para elegir) y que su reunión tendría lugar en Caspe. También exhortaban a los candidatos extranjeros para que no entraran a la Corona, y los de aquí se les prohibía acercarse a Caspe. Sin embargo, las tropas castellanas no se movieron nunca de las zonas ocupadas.El 26 de febrero el parlamento de Alcañiz delegó la elección de sus tres compromisarios a los mismos jefes del trastamarisme Gil Ruiz de Lihori (el gobernador del reino) y Juan Ximénez Cerdán (Justicia de Aragón). La lista se presentó al día siguiente simultáneamente en Alcañiz y en Tortosa, lo que ha hecho pensar que probablemente ya estuviera hecha de antes. Sorprendentemente, no sólo figuraban los tres representantes aragoneses sino que también eligieron los tres representantes de Valencia, y los tres de Cataluña. Y alertaron en el Parlamento catalán que no aceptarían ninguna modificación de los nombres de aquella lista. A pesar de las amenazas, el parlamento de Tortosa escogió una comisión de veinte y cuatro diputados para analizarla y decidir. La lista aragonesa en cuestión componía los siguientes nombres:


Por el reino de Aragón:
 Domingo Ram, obispo de Huesca: votó por Fernando de Trastámara
 Francisco de Aranda, consejero real, Cartuja de Porta Coeli y enviado del Papa Benedicto XIII: votó por Fernando de Trastámara
 Berenguer de Bardají, jurista a sueldo de Fernando de Trastámara: votó por Fernando de Trastámara

Por el principado de Cataluña:
 Pedro de Sagarriga y de Paz, arzobispo de Tarragona: a pesar de hacer un largo elogio de Fernando y declararlo como el candidato más "útil" hizo una extraña votación: consideró como legítimos sucesores tanto a Jaume d'Urgell como Alfonso de Gandía el Joven (el padre había muerto no hacía mucho y consideraba que la familia no tenía la culpa de que el interregno hubiera alargado tanto), entre los que repartió su voto. Y sin embargo recalcó que el reino de Sicilia correspondía por derecho a ley al niño Federico de Luna.
 Guillem de Vallseca, jurista de gran fama: dio el mismo argumento que el arzobispo pero votó sólo por Jaume d'Urgell
 Bernardo de Gualbes, síndico y conseller de Barcelona: el compromisario del Principado necesario que votó por Fernando de Trastámara.

Por el reino de Valencia:
 Bonifacio Ferrer, prior de la cartuja de Portaceli: votó por Fernando de Trastámara
 Vicente Ferrer, fraile dominico: votó por Fernando de Trastámara
 Pere Bertran (que sustituía Enero Rabassa), jurista: se abstuvo alegando que, habiendo llegado más tarde que el resto, no había tenido tiempo para hacer un juicio correcto.


Finalmente el 24 de junio de 1412  se procedió a la votación oral de cada compromisario, pero a puerta cerrada y sin testigos. Después de la sesión entraron los tres notarios, los cuales redactaron tres actos que fueron entregadas a un compromisario de cada terna: Pedro de Sagarriga por el Principado, Bonifacio Ferrer por Valencia y Domingo Ram para Aragón. El primero en votar fue Vicente Ferrer para Fernando de Trastámara a través de un extenso discurso en el que casi pedía al resto el mismo voto. No es de extrañar, ya que había viajado por todos los reinos predicando por el candidato castellano.

Los Parlamentarios de Tortosa, Valencia (antes en Traiguera-Morella: trastamaristes) y Zaragoza (antes en Alcañiz: trastamaristes) acudieron a Caspe a escuchar la sentencia, que se proclamó el 28 de junio de 1412 en la iglesia mayor de SantaMaría. Después de la misa Gaudeamus te exultemus te Demus gloriamos Deum quia venerunt nuptia Agni, San Vicente Ferrer proclama el veredicto en un discurso de alabanza del nuevo rey de la Corona de Aragón: Fernando de Trastámara el de Antequera.

La coronación de Fernando se retrasó hasta el 11 de febrero de 1414 debido a que Jaime de Urgell se rebeló ante el nombramiento de su rival hasta que las tropas castellanas le sitiaron en Balaguer y aceptó el resultado del Compromiso de Caspe; se le juzgó por rebeldía y fue desposeído de sus títulos y encarcelado de por vida.

Existe una gran controversia sobre si fue legítimo el nombramiento de Fernando I por parte de los parlamentarios reunidos en Caspe y si Jaime de Urgel debió ser reconocido como rey al haber sido nombrado lugarteniente del reino por Martín el Humano pero la realidad es que Fernando era quien más derechos tenía a ser rey si hacemos caso a la genealogía y el derecho imperante en la época.
Si Martín hubiera podido legitimar a tiempo a su nieto Federico de Luna seguramente éste habría sido rey sin necesidad del Compromiso de Caspe pero es la muerte repentina de Martín el Humano la que nos debe extrañar y no el resultado del Compromiso.
Seguramente había una trama de la nobleza valenciana y aragonesa contra Jaime de Urgel por la represión que éste había practicado sofocando la rebeldía de la nobleza en estas regiones pero la votación se hizo según el derecho canónico de la época y prevalecía la cercanía genealógica de fernando con Martín el Humano.

Bibliografia:

  • Hernàndez Cardona, Francesc Xavier. Història militar de Catalunya, vol III: La defensa de la Terra. Rafael Dalmau, Editor Rafael Dalmau, Editor, 2003, p.13. 
  • Salrach, Josep M. Història dels Països Catalans. Dels orígens a 1714. Barcelona: Edhasa, 1981.
  • Sarasa Sánchez, Esteban. Aragón y el Compromiso de Caspe. Saragossa: Ed. Librería General, 1981.
  • Soldevila, Ferran. El Compromís de Casp (resposta al sr. Menéndez Pidal). Barcelona: Rafael Dalmau, 1965
  • Gran Enciclopèdia Catalana. Barcelona: Ed. Enciclopèdia Catalana, 1969 (hi ha biografies de molts dels personatges).


sábado, 28 de enero de 2012

EL ATENTADO QUE PUDO CAMBIAR LA HISTORIA DE CATALUÑA

Los magnicidios han cambiado diversas veces la historia de las civilizaciones y los pueblos; desde el asesinato de Julio Cesar a manos de Brutus, que dio paso al Imperio Romano, hasta el asesinato del Archiduque Francisco Fernando de Austria a manos de Gavrilo Princip, que provocó el inicio de la Primera Guerra Mundial y la caía del Imperio Austrohúngaro tras 1000 años o el asesinato de Kennedy. Hay una larga lista de conspiraciones e imperios caídos a manos de un asaltante anónimo, normalmente declarado deficiente mental, que consigue llegar hasta el Rey, presidente, déspota y asesinarlo.
La historia de Cataluña no habría sido la misma sin nuestro propio Brutus, Gavrilo o Lee Harvey Oswald, el personaje del que hablamos es Joan de Canyamars, un pagés de Remença  que atentó contra Fernando el católico en la Plaza de Rey de la ciudad condal.
Tras completar la conquista de Granada, a mediados de 1492 los reyes católicos Fernando e Isabel habían viajado acompañados de sus hijos a la ciudad de Barcelona para negociar con los embajadores de Carlos VIII de Francia la devolución del Rosellón y la Cerdaña, que en el tratado de Bayona de 1462 habían sido cedidos por Juan II de Aragón a Luis XI de Francia a cambio de su apoyo en la Guerra Civil Catalana.


Escalinatas del Palacio Real, donde tuvo lugar el episodio.
El viernes 7 de diciembre a mediodía el rey Fernando salió por la puerta principal del Palacio Real Mayor de Barcelona, donde había estado celebrando audiencia, cuando al descender las gradas y disponerse a subir a su cabalgadura se acercó por su espalda Juan de Cañamares armado con un terciado de unos tres palmos de longitud, con el que le asestó un golpe vertical de arriba a abajo que pasando junto a la sien y la oreja izquierdas cayó sobre la unión del cuello con el hombro, causando una herida de un jeme de longitud y cuatro dedos de profundidad.

Representación del atentado en elDietari de l'Antich Consell Barceloní, vol. III.
Los acompañantes más cercanos al rey, su trinchante (camarero) Antonio Ferriol y su mozo de espuelas Alonso de Hoyos, se abalanzaron sobre Cañamares, reduciéndole y apuñalándole tres veces con los cuchillos que llevaban al cinto con intención de matarle, pero el rey les contuvo con la esperanza de poder averiguar si el agresor formaba parte de una conspiración.
El golpe fue amortiguado por el collar rígido del jubón y por una gruesa cadena de oro que el rey llevaba al cuello (el Toisón de Oro). La herida, aunque sangraba abundantemente, no pareció ser de gravedad en un primer momento: los cirujanos hallaron rota la clavícula, retirando parte del hueso astillado, limpiándola del pelo que había entrado en ella y cerrándola con siete puntos de sutura. Posteriormente, el día 14, el rey recayó con fiebre alta que hizo temer por su vida, restableciéndose completamente a finales de año.
Tras el atentado la confusión se extendió por la ciudad: en un primer momento se barajó la teoría de que el agresor fuera moro o de que el ataque hubiera sido dirigido contra otro miembro de la comitiva real, alcanzando al rey accidentalmente. La posibilidad de que se tratase de una sublevación llevó a la reina a disponer que las galeras castellanas se arrimasen a puerto para poder embarcar rápidamente en ellas al heredero Juan y a las infantas. Las informaciones que circularon sobre la muerte del rey agravaron todavía más el desorden: la población, armada, tomó las calles clamando venganza contra el autor del ataque, a quien distintos rumores suponían catalán, navarro, francés o castellano, hasta confluir frente al palacio, donde el rey convaleciente hubo de asomarse a la ventana para desmentir su propia muerte y tranquilizar a la muchedumbre.
Con el fin de comprobar si había actuado en solitario o formaba parte de alguna conspiración, Juan de Cañamares fue curado de sus heridas e interrogado bajo tormento; durante el suplicio confesó que había actuado por inspiración del Espíritu Santo, que veinte años antes le había revelado que el verdadero rey era él, diciendo después que le había incitado el demonio; según su declaración, cuando el rey hubiera muerto, el propio Cañamares ocuparía el trono en su lugar.
Convencido de su estado de demencia, el rey le perdonó, pero el Consejo Real le condenó a muerte por el delito de lesa majestad. El día 12 fue paseado en carro y descuartizado públicamente por las calles de Barcelona; finalmente fue atenaceado y entregado al populacho, que apedreó y quemó su cuerpo y esparció sus cenizas, aunque «ahogáronle primero por clemencia y misericordia de la Reyna». Sobre la vida de Cañamares anterior al atentado no se conoce ningún otro dato, excepto que era un payés de remensa.
«Le cortaron la mano derecha con quelo fizo e los pies conque vino a lo fazer, e sacaronle los ojos con quelo vido e el corazon con quelo penso.»
El episodio serviría de inspiración a Alonso Ortiz para escribir su Tratado de la herida del rey, un panegírico de la reina católica, para la tragicomedia de Marcelino Verardo Fernandus servatus o para un romance anónimo.
En las crónicas que en la misma época del atentado dejaron escritas Pedro Mártir de Anglería, Gonzalo Fernández de Oviedo, Lucio Marineo Sículo, Lorenzo Galíndez de Carvajal o Pere Miquel Carbonell se menciona explicitamente el hecho de que Cañamares actuó en solitario, señalando su estado de perturbación mental como el motivo que le llevó a intentar el regicidio; éste fue también el móvil que se reflejó en la versión oficial del atentado enviada a las autoridades castellanas, en la correspondencia privada que la reina Isabel mantuvo con su confesorHernando de Talavera y en las crónicas de todos los historiadores posteriores, como Pedro Barrantes Maldonado, Alonso de Santa Cruz,Alonso Fernández de Madrid, Jerónimo Zurita, Pere Joan Comes, Juan de Mariana, Pedro de Medina, Juan de Ferreras, Esteban de Garibay, Narcís Feliu de la Penya o William H. Prescott.
Varios siglos después surgirían otras teorías, apuntando lo irregular de que, siendo demente, Cañamares hubiera podido heredar los bienes de su padre en 1491 o de que hubiera sido considerado legalmente responsable de sus actos; algunos autores lo calificaron como «un patriota que se sentía intérprete de la voluntad popular»,o un representante del descontento de los remensas con su situación social: en la década de 1460 los campesinos catalanes habían protagonizado la guerra de los remensas en protesta por el régimen feudal al que estaban sometidos, al que el rey Fernando había intentado dar solución con la sentencia de Guadalupe de 1486.
Las motivaciones de Joan de Canyamars bien podrían haber sido el descontento con la solución firmada en la Sentencia Arbitral de Guadalupe pero el interés el rey por detener a sus guardias y salvar la vida de su asaltante hasta haber sido juzgado nos indica que Fernando temía otra conspiración.
Si vemos la historia de Cataluña del siglo XV como un periodo similar al que se vive actualmente 75 después de la Guerra Civil nos daremos cuenta de que hay heridas que tardan años si no siglos en quedar cerradas.
La Guerra Civil Catalana e incluso el Compromiso de Caspe estaban muy recientes en 1492, había descendientes y aliados de Jaime de Urgel que aún preocupaban a Fernando el Católico, uno de ellos especialmente, si seguimos las tesis de Jordi Bilbeny sobre el origen catalán de Colón; según este autor, Cristóbal Colón no sería otro que Joan Colom i Bertran marido de Felipa de Coimbra, nieta y heredera legítima de la Corona de Aragón que pasaría a los hijos de la pareja Hernando y Diego Colón.
Esta teoría nos permite entender que Colón fuese tan estricto en los contratos que firmó con los Reyes Católicos en los que se le nombraba Virrey de las Indias de forma hereditaria y a la vez nos explica el miedo que tenía Fernando a enriquecer sin límites a sus enemigos a la Corona de Aragón. Los descendientes de Jaime de Urgel hubiesen sido la familia real más rica y poderosa de Europa y con territorios en dos continentes y millones de vasallos a su disposición.

BIBLIOGRAFÍA
Bilbeny Jordi, Cristòfor Colom, príncep de Catalunya, Proa, Col. Perfils, Barcelona, 2006.
Bilbeny Jordi, Cristòfor Colom, ciutadà de Barcelona, Gallifa [s.n.], 1998.
 Josep Maria Figueres: Història contemporània de Catalunya (2003), pág. 37.
 Carles Marfà i Riera: Joan de Canyamars (1985).

sábado, 21 de enero de 2012

EL FUEGO DE SAN ANTÓN


Cuando desde el presente se quiere analizar hechos o supersticiones acaecidos en un pasado tan remoto como la edad media hay que tener presente la mentalidad del hombre de ese momento, tan distinta a la nuestra a causa de la ignorancia de las leyes fundamentales de la física o la química. Esto que puede parecer una obviedad puede ayudarnos a comprender el hecho de que cientos de miles de personas viajasen desde lugares tan remotos como Rusia o Alemania hasta Santiago de Compostela en busca del milagro que les salvase de una enfermedad que hizo estragos en centro Europa en los siglos XI y XII, el Fuego de San Antón.
La enfermedad consistía en la aparición de gangrena seca en las extremidades, y también en otros zonas del organismo, desembocando frecuentemente en la muerte o en la pérdida de las extremidades afectadas, que tras sufrir un doloroso proceso de gangrena y momificación, podían desprenderse sin sangrar.
La primera referencia cierta a este mal es de 1039 en la región francesa de Dauphiné en el Langedoc, donde está enterrado San Antón. De ella se decía que "atormentados por dolores atroces, los apestados lloraban en templos y plazas públicas buscando consuelo a la dolorosa enfermedad que les corroía pies y manos"


El mal se desarrolló fundamentalmente en Francia, Rusia o Alemania en las zonas situadas al este. El número de afectados debió de ser lo suficientemente elevado como para que en 1095 se fundase la orden de los canónigos agustinianos Hospitalarios de San Antón sembrando el Camino de Santiago de hospitales para acoger a estos enfermos. Se hacían distinguir por portar la cruz de San Antón, en forma de "T" o "cruz Tau" de color azul sobre la zona pectoral de su hábito negro.
Hoy sabemos que la enfermedad está producida por la ingestión de un hongo, el "Claviceps Purpúrea" parásito del centeno y de otros cereales especialmente en años de primaveras muy húmedas consecutivas a inviernos fríos.
El hongo adopta una forma de "espolón" sobresaliente en la espiga y de ahí viene el nombre de "ergotismo" ya que en francés ergot es el espolón del gallo.
Cuando este hongo pasa a contaminar la harina con que se elabora el pan de centeno, lo impregna de substancias tóxicas como la ergotamina y productos derivados del ácido lisérgico. Dependiendo de diversas circunstancias, en los cuadros clínicos desarrollados puede predominar las manifestaciones de gangrena o de alucinaciones.
La afectación de las extremidades comenzaba por una quemazón y un posterior dolor intenso acompañado de cambios de color y posterior gangrena y pérdida del miembro debió de causar un impacto y un espanto en el hombre medieval fácilmente comprensible. No hay remedio. Debe de ser el castigo a los pecados de la persona. La Iglesia ayuda y encauza el miedo hacia sus fines...
Si esta horrible estampa no fuera suficiente, hay un segundo aspecto de la enfermedad: el ergotismo nervioso. Provoca alucinaciones, visiones de luz y color, sonidos...  Se sabe que el pintor Jeroen Anthoniszoon van Aeken, más conocido como El Bosco, sufría esta enfermedad y que las escenas de torturas diabólicas de su cuadro El Jardín de las Delicias son la representación de sus pesadillas y visiones causadas con la toxina.
En 1938 el químico Albert Hofmann sintetizó la dietilamida a partir del hongo Claviceps Purpúrea dando lugar al ácido lisérgico, hoy conocido como LSD;  accidentalmente experimentó sus propiedades alucinógenas en 1943 al absorber por vía cutánea una pequeña dosis y tener alucinaciones: «imágenes fantásticas, formas extraordinarias con patrones de colores intensos, caleidoscópicos»... 


No debe extrañar pues que una sociedad gobernada por la fe y el misticismo creyera en el poder sanador del peregrinaje a los lugares santos y que a su vez estos se lucrasen con el tráfico de supuestas reliquias a fin de ofrecer un nuevo espectáculo a las huestes de mutilados y enfermos que acudían a sus ciudades en busca de cura.
En este sentido destaca la ciudad de Colonia, que Federico Barbarroja se encargó de dotar de las mayores reliquias de la cristiandad, como la cabeza del Bautista o los cadáveres de los tres Reyes Magos a fin de atraer el flujo de peregrinos centroeuropeos que iban al Camino Jacobeo o a Tierra Santa a buscar su sanación.





domingo, 23 de octubre de 2011

LA ALARGADA SOMBRA DE LOS MITOS


La irrupción del cristianismo en la alta sociedad romana en los siglos III y IV d.C. (se convierte en religión oficial del imperio en  el año 380) unificó todas las creencias de la pagana Roma transformando en heréticas muchas costumbres que los romanos habían vivido durante 1000 años, y se necesitarán cerca de 1000 años más para volver a recuperar antiguas tradiciones en forma de mitos.
Europa creó sus propios mitos sin olvidar los procedentes de fuentes ancestrales, egipcias, griegas, judaicas, persas o romanas. Los mitos propiamente europeos se reducen a dos: el Grial y Fausto; son una especie de señas de identidad.
El mito del Grial se elaboró por medio de una serie de relatos sobre el rey Arturo y los nobles caballeros de la Tabla Redonda. Nació en Francia y Alemania a lo largo del siglo XII como un proyecto pedagógico para los jóvenes de las familias nobles, preocupados por el papel de las mujeres en la vida social. Se difundió luego por todas las literaturas nacionales y se convirtió en un ícono político cuando en el siglo XV Thomas Malory con La muerte de Arturo realizó la síntesis más difundida al ser la obra que influyó a Tennyson, Rossetti o Burne-Jones.
La educación europea se ha vinculado a la recuperación de esos mitos, expresión de un modo de ser que, con la llegada del modernismo, entró en contacto con la tradición oculta y los misterios del gran arquitecto del mundo. Estos mitos forjaron una estructura con cuatro personajes que recuerda los trabajos de Jung, y que mantendrán la comedia dell´arte y las óperas de Wagner, donde cuatro voces (tenor, bajo, soprano y contralto) debaten entre sí sobre un tema concreto. Vemos claramente ese esquema en el desarrollo del tema del amor en Tristán e Isolda, o la superstición (brujería) en Lohengrin o la presencia de lo sagrado en la vida humana de Parsifal.
La búsqueda del Grial es la razón de ser de la novela de caballerías: historias imposibles o increíbles, donde se da rienda suelta a las observaciones más inesperadas, a las situaciones más sorprendentes. Crearon dos contrafiguras, convertidas en referentes universales. Don Quijote, el hidalgo de la Mancha que se saturó de lecturas y enloqueció, lo que dio lugar a unas cómicas aventuras que conforman lo mejor del legado de Europa; y Don Juan, que redujo los valores caballerescos a una desenfrenada táctica de conquista sexual de las mujeres, y que desde Tirso de Molina a Mozart, pasando por Molière, alecciona con su desazón a un mundo que se preguntaba por el papel del sexo en la vida.
El mito de Fausto, el doctor que vende su alma al diablo para lograr un poder sobrenatural y la juventud eterna, aparece ya en algunos relatos anónimos de la Edad Media, pero sólo alcanzará su perfil definitivo con Marlowe, Lessing, Goethe y Mann. Leído o visto en el escenario (Fausto llegó a la ópera con Gounod y Berlioz), el mito ayudó a la construcción de la mentalidad europea.

domingo, 2 de octubre de 2011

EL RETRATO DE UNA OBSESIÓN


En los años treinta del siglo XV se produjo un hecho intrascendente a primera vista, pero que con el paso del tiempo se convirtió en una de las bases de la renovación de la vida matrimonial en Europa. Se trata del encargo que el mercader italiano afincado en Brujas, Giovanni Arnolfini, hizo al célebre pintor Jan Van Eyck (h.1390-1441) para que le retratase el día de su boda con la joven Giovanna Cenami. Pedir que se le retrate el día de la boda era la primera decisión a favor del matrimonio tras muchos años de críticas. Se produjo además una curiosa casualidad. Aproximadamente en la misma época los artistas italianos comenzaron la búsqueda de un espacio visual para el ritual matrimonial en la línea abierta por Giotto pero que, desde luego, debía asumir las novedades de la época. Al principio Van Eyck se sintió incomodo con el encargo. Peo al cabo de unas semanas pudo calibrar el alcance de su obra. Se situó frente a los novios, como se aprecia si  nos fijamos en el espejo situado al fondo de la habitación, donde dejó escrita la famosa inscripción: Johannes de Eyck fuit hic, junto a la fecha: 1434.

Veamos el cuadro; equilibrio, escena íntima, la cámara nupcial, los esposos, un espacio lleno de símbolos que hablan de la fidelidad matrimonial ( la lámpara con seis brazos y una sola vela encendida es una clara alusión a Jesucristo y, al miso tiempo, representa la llama del amor que puede extinguirse, el rosario de cuentas, el espejo que muestra las catorce estaciones del Víacrucis, el perrito, símbolo de la fidelidad dentro del matrimonio, los colores predominantes, verde y rojo simbolizan la fertilidad y la pasión, el cabecero de la cama, donde aparece una imagen de Santa Margarita  o Santa Marta, patronas de los partos y del hogar respectivamente, todo está presente para afirmar un principio) el humanismo busca expulsar (sobre las mandos de la pareja se aprecia una gárgola sonriente, un elemento que representa el exorcismo mediante el cual se pretende alejar el mal que atenaza a la pareja; la falta de descendencia) fuera de la realidad las formas de sexualidad no sometidas a un principio propiamente reproductor. Y lo hace por diversos motivos: para evitar las viejas inclinaciones de la cultura cortés hacia las fantasías adúlteras, para controlar la parte peligrosa de la conducta femenina, para asegurarse la imposibilidad de cualquier contaminación; de ese modo acorrala a los disidentes, configura una disciplina del cuerpo, la del placer, que es el origen del mundo moderno. Este planteamiento responde a los grandes peligros que asaltaban las prácticas sexuales de la sociedad del siglo XV, la pasión por el adulterio de los jóvenes de las clases acomodadas; las estrechas relaciones existentes entre la homosexualidad femenina, anorexia y la santidad y, finalmente, la violencia existente en el mundo de la prostitución. Una lacra social, necesaria, pero que era preciso combatir.

Bibliografía:
Seidel Linda, Jan van Eyck´s Arnolfini Portrait. Cambridge, 1993
Jeay Madelaine, “Sexuality and family in Fiftheenth-Century France: are Literary Sources a Mask or a Mirror? Journal of Family History 4, 1979
Ozment S, When Fathers Ruled. Family Life in Reformation Europe. Cambridge 1983
Ruiz Domènec José Enrique, La Ambición del amor. Historia del matrimonio en Europa